Los modelos de agrupamiento o clustering son técnicas de aprendizaje automático no supervisado que buscan identificar patrones y estructuras en los datos sin tener una etiqueta previa. El objetivo principal del clustering es agrupar instancias similares en un conjunto de datos, con la finalidad de poder entender mejor su naturaleza y tomar decisiones en base a esta información.
Existen diferentes algoritmos de clustering, los cuales se distinguen por la forma en la que son agrupados los datos y cómo se mide la similitud entre ellos. Por ejemplo, el algoritmo k-means divide el conjunto de datos en k grupos basándose en la distancia euclidiana, mientras que el algoritmo de agrupamiento jerárquico construye una jerarquía de grupos en función de la similitud entre las instancias.
El uso del clustering es amplio y se puede aplicar en diversos campos, como la biología, la física, la imagenología, la minería de datos, el marketing, entre otros. Es una herramienta valiosa para explorar y describir patrones ocultos en los datos sin la necesidad de tener un conocimiento previo de las etiquetas.