La visión estereoscópica es la habilidad de nuestros ojos para percibir el mundo en tres dimensiones. Esta capacidad se debe a la diferencia en la posición de nuestros ojos, lo que permite que cada ojo vea una imagen ligeramente diferente. Nuestro cerebro combina estas dos imágenes para generar una imagen en 3D que nos permite percibir la profundidad y la distancia de los objetos.
En la Visión Artificial, la visión estereoscópica se utiliza para obtener información sobre la profundidad de los objetos y la distancia entre ellos. Para esto se utilizan dos cámaras que se colocan en posiciones ligeramente diferentes, y se pueden implementar algoritmos para procesar la información y obtener una imagen en 3D. Este proceso se llama "reconstrucción estereoscópica".
La profundidad es una información importante en muchas aplicaciones de Visión Artificial, como la detección de obstáculos en vehículos autónomos o la visualización en 3D de objetos en videojuegos y películas.